Con París a tus pies

No hacen falta excusas para visitar París. Sobran las razones para dejarse perder por sus calles y visitar los palacios que fueron escenario de intrigas y fastos, protagonizados por la monarquía más glamorosa del mundo occidental.

Hemingway dijo que “París era un fiesta”, mientras que el rey Enrique IV, convertido al catolicismo para poder reinar, aseguró: “París bien vale una misa”. Y según Humphrey Bogart, “Siempre nos quedará París”. Pocas ciudades hay que tengan una impronta tan clara en la historia y en la cultura popular, como la “ciudad luz”.

Pero de entre todos los apelativos, es quizás su reconocimiento como la ciudad del amor lo que la convierte es destino predilecto de las parejas. Y resulta curioso que una de las locaciones preferidas para la pedida de mano sea una torre metálica de aspecto industrial. Pues sí, la Torre Eiffel figura entre los lugares más románticos para declarar la intención de pasar la vida juntos, según se desprende de numerosas encuestas en la web y sitios de viajeros.

No cabe duda que la inmejorable vista de la ciudad tiene mucho que ver con esta preferencia. Es un mirador de lujo que ofrece las más hermosas panorámicas de la ciudad.

Además, los encargados de la torre han sabido como potenciar su imponente presencia. Los juegos con luces, que bañan la Torre Eiffel y la convierten en monumento conmemorativo de los hechos más importantes del acontecer internacional, dirigen hacia ella los ojos del mundo.

Se ha vestido de rojo para celebrar el Año Nuevo Chino y con los colores de Sudáfrica tras el fallecimiento de Nelson Mandela. Este año se exhibió la frase “Maintenant On Agit”, como muestra de respaldo a los derechos de la mujer.

Un orquestado trabajo donde nada se deja al azar y se coordina con las otras atracciones que ofrece la torre. Como por ejemplo, el exclusivo restaurat Le Jules Verne, comandado nada más y nada menos que por Alain Ducasse.

Mantener operativo este conglomerado de servicios requiere del concurso de más 600 empleados, entre agentes de seguridad, fontaneros, dependientes, electricistas y un largo etcétera de trabajadores que hacen de la Torre Eiffel una pequeña ciudad.

Y si te suena exagerado, revisa con atención los siguientes datos, para que te convenzas de las implicaciones de este monumento:

  • Consume unos000 m3 de agua potable al año
  • Su gasto energético es equivalente al de un pueblo con cien hogares
  • Cada año se recogen unas 25.000 bolsas de basura
  • Anualmente se emplean 400 litros de productos de limpieza
  • Cada siete años se requieren 60 toneladas de pintura, para cubrir su superficie y evitar que la estructura se oxide.

Sin duda son cifras contundentes, producto de la masiva afluencia de turistas que recibe la torre. Hasta la fecha, más de 300 millones de personas han visitado sus instalaciones, y el 37% de ellos lo ha hecho en más de una ocasión.

Poco podían imaginar quienes la calificaron como una “monstruosidad de hierro” que con el pasar de los años se convertiría en el símbolo más representativo, no sólo de París, sino de Francia. Y por si fuera poco es el monumento más valioso de Europa, aportando casi la quinta parte del PIB del país.

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